miércoles, 16 de julio de 2014

Rehabilitación Eficiente de una Vivienda


Reformar nuestra vivienda para que ahorre energía es algo que, a medio y largo plazo, suele compensar en todos los sentidos, siendo la rehabilitación la mejor opción, sobre todo, cuando escuchamos datos que afirman que el 90% de las viviendas españolas derrocha energía.

A la hora de decidir qué tipo de intervención hay que realizar sobre la vivienda a rehabilitar, hay que realizar un completo y exhaustivo análisis de las mejoras más adecuadas y así poder determinar el impacto que va a tener sobre la vivienda, no dejando de lado el tema económico, que nos permita también evaluar su viabilidad y amortización.

Mejoras en el Aislamiento

Mejorar este punto es la base de la eficiencia, conseguimos reducir las pérdidas o ganancias de energía de la vivienda, de manera que en verano se reduce el flujo de calor desde el exterior al interior y en invierno se evita perder el calor del interior hacia el exterior, optimizando así el comportamiento energético de la envolvente y consiguiendo reducir las demandas de energía para calefacción en invierno.

Todo ello se consigue colocando aislante térmico en fachadas, cubiertas, falsos techos y de suelos cuando se trate de elementos horizontales sobre espacio exterior o locales no calefactados.


Si se realiza el trasdosado por el exterior, sería la mejor opción ya que se consigue eliminar todos los puentes térmicos y se evita la aparición de condensaciones en el cerramiento, mientras que, si se hace por el interior, obtendremos peores resultados pues, aunque mejora la transmitancia térmica del cerramiento, puede dejar zonas con puentes térmicos y permitir la aparición de condensaciones. También existe la posibilidad de rellenar las cámaras de aire con un aislante térmico en su interior, siendo esta una solución intermedia entre ambas que también deja puentes térmicos.

Cuando se trate de viviendas situadas bajo cubierta, se podrá mejorar la transmitancia térmica de la cubierta incorporando aislamiento térmico, del mismo modo si nos encontramos en una vivienda en planta baja o primera sobre un local no calefactado o garajes, podríamos incorporarlo en el forjado o elemento horizontal de separación con el mismo.

El tipo de aislante a colocar debería ser aquel que además tienen propiedades de aislamiento acústico tipo poliestireno extruido, fibras de vidrio, lanas de roca, espumas de poliuretano, aislamientos ecológicos de celulosa insuflada en cámaras y el vidrio celular que proviene del reciclado del vidrio y además presenta capacidad impermeable.

Mejora en las Carpinterías

Este es otro de los puntos a tratar para mejor la eficiencia de una vivienda. La sustitución de las carpinterías por otras con rotura de puente térmico, de PVC o de madera, intentando buscar las que dispongan de sistema de apertura lo más estanco posible como son los abatibles  u oscilobatientes.

Recomiendo las utilización del PVC. Este material, a diferencia del aluminio, es un aislante térmico, por lo tanto no pasa ni el frio ni el calor a través de él y puede llegar a ser tres veces más aislante que una ventana de aluminio con rotura de puente térmico de altas prestaciones.

Para medir su aislamiento térmico, hemos de fijarnos en el valor U (transmitancia térmica) que representa la cantidad de calor que atraviesa una ventana por unidad de tiempo, de superficie y por diferencia de temperatura. Se expresa en unidades de W/m2K. Cuanto menor sea este valor, mayor será su aislamiento.


A modo de ejemplo, un perfil de aluminio con rotura de puente térmico mayor de 12 mm., tiene un valor U máximo de 3.2, mientras que un perfil de PVC de tres cámaras tiene un valor U máximo de 1.8, es decir, el aislamiento de un perfil de PVC es un 177% mayor que el de aluminio con rotura de puente térmico.

Si contamos con unas carpinterías óptimas, pero con un vidrio sencillo, la primera opción será sustituir este vidrio por sistemas de doble acristalamiento con cámara de aire tipo climalit, vidrios de baja emisividad que ayudan a mejorar el balance energético a lo largo del año.

El valor U de un vidrio bajo emisivo 4/16/4, (4mm de vidrio, 16 de cámara de aire y 4 de vidrio) es de 1.3, mientras que el valor U de un vidrio estándar de 4/16/4 es de 2.6, es decir, el aislamiento de un vidrio bajo emisivo, es un 200% más aislante que un vidrio normal. Recomendamos siempre que la cámara de aire sea de 16mm, si esta medida es inferior se pierde mucha capacidad aislante, y si aumentamos su espesor, apenas ganamos capacidad aislante.


Mejoras de los Puentes Térmicos

Un puente térmico es una zona donde el calor se transmite más fácilmente, ya sea por la naturaleza del material (conductividad) o el espesor del mismo. En una vivienda se consideran puentes térmicos las zonas de la envolvente del edificio en las que se evidencia una variación de la uniformidad de la construcción, ya sea por un cambio del espesor del cerramiento, de los materiales empleados, por penetración de elementos constructivos con diferente conductividad, etc., lo que conlleva necesariamente una minoración de la resistencia térmica respecto al resto de los cerramientos.

Los puentes térmicos son partes sensibles de los edificios donde aumenta la posibilidad de producción de condensaciones superficiales, en la situación de invierno o épocas frías. Es decir al igual que en los cerramientos, en las zonas donde se interrumpe el cerramiento y pierde su inercia térmica, se debe de reforzar el aislamiento, en cajones de persiana, encuentros con pilares, encuentros con forjados, y sobre todo en aquellos edificios en los que para colocar radiadores para calefacción, existía la mala práctica de realizar una hornacina debajo de las ventanas reduciendo su espesor y dejando el cerramiento desprotegido térmicamente.

Mejora en los Equipos de Calefacción, ACS y Climatización.

El objetivo final será implantar conjuntamente aquellos equipos que sean lo más eficiente posible junto con renovables, para reducir al máximo el consumo de energía. Al tratarse de edificios existentes, los mayores ahorros energéticos se lograrán mejorando la eficiencia de las instalaciones.

El principal punto es la sustitución de los equipos de calefacción y ACS por uno de mayor rendimiento, como son las calderas de condensación, calderas de biomasa o bien por una bomba de calor aire-agua que intercambia calor con un circuito hidráulico, siendo más eficiente el sistema de calefacción por suelo radiante.

Otro punto a tener en cuenta, es la mejora de la red de distribución de calefacción y agua caliente sanitaria.  Además de aislar las tuberías de la red de distribución, el incorporar válvulas termostáticas en los  radiadores ayuda a disminuir las pérdidas de calor y a conseguir una instalación más eficiente. También es conveniente que los equipos de regulación y control de la instalación, como interruptores, programadores o termostatos sean de fácil acceso y que sean programados correctamente.

Si se dispone de aparatos de climatización, como son bombas de calor, con un Split interior y una unidad exterior, es recomendable sustituir por otros de menor consumo y mayor eficiencia energética como las bombas de calor aire-aire de alta eficiencia.

Estos cambios en nuestra vivienda, unido a otras pequeñas modificaciones en los hábitos de los usuarios, como la correcta programación de los equipos de calefacción y refrigeración, el uso de la domótica, la mejora del rendimiento en las instalaciones de iluminación, nos van a permitir obtener una vivienda rehabilitada muy confortable y a su vez altamente eficiente.