jueves, 27 de marzo de 2014

Casas Pasivas


El concepto de casa pasiva radica en una vivienda nueva con una demanda energética mínima y un confort térmico máximo. Este planteamiento sugiere que una casa pasiva no es más que la evolución consecuente de una casa de bajo consumo energético, en la que se suprime el sistema de calefacción activo.

Para llegar a conseguir este mínimo consumo energético, se hace especial hincapié en utilizar elementos de construcción exteriores con fuerte aislamiento térmico, ausencia de puentes térmicos en la construcción, estanqueidad al aire, recuperación del calor del aire exhausto del interior y recuperación del calor solar. Con ello se pretende conseguir que la energía máxima que consume el edificio sea menor a 15 Kwh/m2 año, unas diez veces inferior al consumo medio de una casa convencional.

Para conseguir el perfecto aislamiento es necesario evitar a toda costa los puentes térmicos de la edificación, esto se puede conseguir creando, siempre desde la fase de proyecto, una capa de aislante térmico considerable, así pues, se cubre toda la vivienda sin puntos débiles (puentes térmicos). Mínimo 20 cm para conseguir un coeficiente de transmisión alrededor del 0,1 W/m2K que envuelva la vivienda en su totalidad, con especial cuidado en las soluciones de esquina, y que incluya dentro de su interior la estructura y la totalidad de espacios habitables. De esta manera se consigue una casa protegida, prácticamente hermética al exterior y capaz de mantener la temperatura constante.

En cuanto a la parte más débil de las fachadas y principal puente térmico de la construcción tradicional, las ventanas, es a través de ella por donde se pierde la mayor parte del calor, pero al mismo tiempo, deja entrar la luz del sol que participa en la calefacción de la vivienda. Las casas pasivas, deben contar con ventanas preparadas para que sus carpinterías no supongan un corte en la hermeticidad del edificio y con un sistema de triple cristal que consigue que la transmisión térmica no sea superior al 0,5 W/m2K, en comparación a las ventanas tradicionales donde este valor suele rondar desde los 2 W/m2K en las ventanas de PVC hasta los 5,7 W/m2K de una ventana metálica sin rotura de puente térmico.


El uso de un triple acristalamiento aumenta el confort térmico por su temperatura de superficie cercana al aire interior. Por otra parte, el empleo de ventanas de gran tamaño deja penetrar más calor y luz natural.

La orientación del acristalamiento también es primordial, una ventana situada al sur dispone de un ratio máximo de aprovechamiento de energía y además con la importante autorregulación que supone la dirección del sol. En invierno, que la energía es más necesaria, el sol es más bajo y la transmisión de energía es máxima al ser casi horizontal. En verano la trayectoria del sol es más alta con lo que la transmisión es oblicua y el aprovechamiento menor, evitando un sobrecalentamiento.

Los acristalamientos norte son siempre deficitarios, no presentan un gran aporte de energía solar en relación a las pérdidas que suponen.

Las ventanas este, provocan un sobrecalentamiento inferior a las situadas al oeste, pero ambas orientaciones, también son deficitarias, tienen su máxima captación en el amanecer o el atardecer, por lo tanto no juegan ningún papel en la captación solar en invierno y aportando calor en verano cuando se quiere evitarlo.

En resumen, se deben maximizar las aberturas hacia el sur, ser razonable con las del este y colocar un mínimo al oeste y norte, principios básicos de las casas pasivas.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la ventilación mecánica permanente, es importante que la renovación del aire en una casa hermética sea constante, este sistema distribuye aire fresco en los espacios de vida (habitación, salón, oficina) y extrae el aire rancio de los espacios utilitarios (cuartos de baño, cocina, aseos), proporcionando una renovación de aire adecuada a la ocupación de la casa e independiente del clima o el tiempo.


Por lo que una casa pasiva debe ser concebida y construida de manera meticulosa. Con los materiales y técnicas de construcción que existen actualmente es relativamente sencillo conseguir que una edificación cumpla los parámetros de una casa pasiva y poder disponer de un gran confort térmico y una calidad constructiva superior, gracias a un concepto inteligente.